Un salto repentino de mi gato me despertaba abruptamente muy temprano en la mañana. Inmediatamente sentí una pequeña molestia en un dedo, por lo que no tardé en darme cuenta que estaba sangrando ligeramente. Fui increible observar cómo se producía lo que para mí es uno de los grandes milagros del día a día, mi piel cortada y sangrante, se convertía poco a poco en una cicatriz cerrada. Si la piel es capaz de recuperarse, me pregunto, ¿es posible tener cicatrices para otro tipo de heridas? Hay personas que han perdido seres queridos, que enfrentan terribles enfermedades, que han vivido el desamor o la traición, que no son correspondidos en el amor, que no logran sus metas. ¿Hay cicatrices para el alma y la mente? Estoy convencido que sí. Al igual que nuestro cuerpo tiene la capacidad natural de cicatrizarse, estaríamos sorprendidos de la capacidad natural que tiene nuestra mente y nuestro espíritu de salir fortalecido y exitoso de situaciones difíciles y desafiantes.
Decídete hoy mismo a cicatrizar todas esas heridas de tu cuerpo, alma y mente. Dáte la oportunidad de vivir uno de los más grandes milagros de la vida. Y cuando vuelvas a tener una herida, piensa que estás a punto de ver otro milagro más del que aprenderás y que te cambiará la vida.
