En ocasiones, veo la vida como un río que fluye continuamente, y en el que todos los seres humanos nos encontramos. En él, me parece ver al menos a tres tipos de personas: a) el que es llevado por la corriente: lo llamaré el perdedor; b) el que soporta la corriente en el mismo sitio: lo llamaré el indiferente; c) el que avanza contra corriente para llegar a su meta: lo llamaré el ganador.
El perdedor no tiene deseos de luchar ni de avanzar, no tiene metas en la vida, sino que se deja llevar por lo primero que llega, se hunde en las bajezas del mundo y carece de la más mínima visión de progreso.
El indiferente es una persona interesante de analizar, suelen ser esas personas que se quejan de la vida y de su suerte, no se sienten partícipes de la vida, consideran que esa es la vida que les ha tocado y que no pueden hacer nada para cambiarla, saben que hay algo más, de hecho, es probable que quieran cambiar y ser exitosos, pero eso requeriría nadar contra corriente, y eso es demasiado para ellos, no quieren estar peor de lo que están, intentarán no dejarse llevar por la corriente, pero tampoco harán el esfuerzo suficiente para seguir adelante. El río fluye alrededor de ellos día tras día, año tras año, década tras década, la vida se acaba, pero ellos siguen en el mismo sitio.
El ganador, sin embargo, toma las riendas de su vida, es el arquitecto de su destino, reconoce sus debilidades pero sigue nadando hacia adelante, siente cansancio, a veces se pregunta si merece la pena, se cuestiona cosas, se equivoca en ocasiones, a veces se siente solo en sus deseos, la gente lo ve como un soñador, pero él sigue nadando, a veces muerto de cansancio para por un momento, reflexiona, a veces llora, pero entonces se seca las lágrimas y sigue nadando contra corriente para llegar a la meta.
Es posible que a lo largo de nuestra vida todos pasemos en algún momento por cada una de estas etapas.
Y tú? ¿qué tipo de persona deseas ser?
