Reconozco la peculiaridad del título y su aparente sinsentido, pero ahora lo explico.
Hoy, un accidente aéreo cerca de Vietnam acabó con la vida de más de 200 personas.
He dedicado algunas horas de mi vida a estudiar sobre estas catástrofes. Luego de un accidente, resulta sobrecogedor el despliegue de equipos de investigación y análisis, ingenieros, pilotos, médicos, sicólogos, etc., que se dedican infinitas horas para analizar cada detalle que condujo a una aeronave al desastre.
Y es justamente esa rigurosidad para el más detallado autoanálisis lo que me resulta fascinante, y es donde hago el paralelismo con nuestra forma de vida. Si bien estoy acostumbrado a autoanalizarme y plantearme cambios, recientemente he empezado a aplicar la misma rigurosidad para analizar cada detalle en mi propia persona.
El resultado es sorprendente, ya que cuando eres capaz de desgranar palmo a palmo tus propias características, te descubres a ti mismo como nunca lo habías hecho antes.
Algunas preguntas que podrían cambiarnos la vida son: ¿por qué reaccioné de esa forma? ¿por qué mi predisposición a esa actitud? ¿por qué miré de esa forma y tuve esos gestos? ¿qué siento en ese momento? ¿cómo podría reaccionar de forma diferente la próxima vez? Después de cada catástrofe aérea y de un profundo análisis, se imponen nuevas normas en la aviación para que nunca vuelva a suceder lo mismo. Después de una actuación nuestra, ¿nos autoanalizamos detalladamente? y más importante aún, ¿nos imponemos nuevas normas para ser mejores personas?
Ojalá que sí.
David Parodi
